miércoles, 29 de noviembre de 2006

VOLVER



Necesito volver allí.

Con la mirada baja, la bufanda tapando la nariz y las manos en los bolsillos. El aire penetra la ropa hasta llegar a mi cuerpo. Por un momento pienso en poner en tensión cada músculo para conseguir algo de calor, pero levanto la mirada, el aire abofetea mi cara y me siento bien. El viento hace sonar las hojas de los árboles al golpearse unas contra las otras. Huele a tierra mojada, inspiro para llenar mis pulmones, para sentirme, a mi misma, por primera vez en mucho tiempo. El suelo está lleno de hojas que suenan al pisarlas. Mis pensamientos se paran, pero mis pies siguen adelante. Veo un montón de hojas y no puedo evitar tirarme sobre él, sin importarme nada, sin que nada perturbe ese momento. Y de nuevo me quedo quieta, el silencio, las hojas, la tierra mojada. Tus ojos, tu sonrisa. “Está loca” piensas. Tu mano está caliente ¿Cómo lo harás para tenerla siempre caliente? Seguimos el camino en silencio, remontando el río. Mi nariz debe estar roja.

Necesito volver allí, solo para sentirme.

domingo, 19 de noviembre de 2006

ESPERAR

Me senté a esperarle. Llovía. Era uno de esos días en los que agradeces estar en casa, caliente, viendo la lluvia caer por la ventana. Estaba oscuro. Aun sentía su olor en mi piel, aun recordaba sus brazos asiéndome fuertemente, el calor que desprendía. Y me senté a esperarle. Con una taza de té en la mano, medio desnuda. Me quedé mirando por la ventana. Con tanta lluvia no se veía el camino, seguramente su llegada me sorprendería. El sonido de la puerta abriéndose me haría saltar de la silla. Cerré los ojos y me imaginé como me acariciaría el pelo, como sus dedos jugarían con cada uno de mis mechones. Sus manos recorrerían mi pecho haciéndome sentir la mujer más deseada del mundo. Me levanté, me impacientaba. Descalza recorrí la habitación de un lado al otro, oyendo únicamente el crujir de la tarima. A horcajadas me tomará, y me aferraré con mis piernas a su cintura, y con mis brazos a su cuello, para besarle, una y otra vez. Para sentirle, para tocarle con cada poro de mi piel. El tiempo pasa, el té se acaba. Me desespero. Necesito su boca, sus dedos, su cuello. Necesito su sudor, y el mío. Su aliento, sus jadeos… los míos.

Miro por la ventana, sé que no va a volver. Aun así, prepararé otro té.

martes, 7 de noviembre de 2006

COLOR


Miro alrededor buscando algo… buscando algo que me sorprenda, algo que me haga despertar, que levante mi cabeza y mi mirada deje de mirar los adoquines grises. Pero mirando al suelo poco puedo ver. Me recreo en ellos, todos iguales. Andando los veo pasar, monótonos, sin color, algunos rotos, lo que los hace más desagradables aun, más hastíos, más difíciles de dejar de mirar… me quedo mirando sus aristas rotas, bajando aun más la cabeza. No veo nada, nada que me haga levantar la cabeza, nada que me haga salir de mi mundo de adoquines.

¿No ves nada más? ¿no? Pero… ¿Dónde estas mirando?

A todos lados, miro a todos lados y solo veo adoquines, nadie quiere mostrarme nada distinto, todo a mi alrededor es gris, a veces más claro, otras más oscuro, pero siempre gris.

Estas equivocado. No estas mirando adecuadamente. Pretendes que el exterior tiña tu interior, te dejas arrastrar por lo que quieres, no te das cuenta que eres tú el que tiene que poner color. Y no busques el color en aquello que piensas que seguro existe pero no ves. Busca el color dentro de ti. Mira ese adoquín y fíjate bien, por que no es igual al de al lado, por que aquel que esta roto no es peor, ni más desagradable, sino que es distinto y sus aristas igual están dibujando caminos. Cuando uno lleva tiempo con la cabeza caída, y la mirada puesta en el suelo, cuesta encontrar fuerzas para mirar hacia arriba, pero no esperes que alguien tire de tu barbilla con su mano, y te mire a los ojos. Hazlo tú, levanta tu mirada y busca el color en lo que te rodea.

Persigue la mirada fugaz que por un momento ves, atrapa esa sonrisa esquiva, atesora esos dedos que te acarician, no los dejes pasar, no bajes la mirada, juntes tus labios o apartes tu piel… déjate seducir. Y para eso, no hace falta ser seducido, hace falta querer serlo.

domingo, 5 de noviembre de 2006

TOCARTE

Necesito sentirte, sentirte cerca. Necesito que tus movimientos se dirijan hacia mí, que no me rehuyas cuando me acerque. Deja que me apoye en tu hombro, deja que te tome la mano. Acércate a mi y siénteme; pon tu mano sobre mi rodilla, coge mi mano con fuerza, roza mi brazo con tus dedos... necesito sentirte. Vamos hablando poco a poco con miedo, vergüenza, pudor, hasta el día en que nos juntemos en un abrazo, entonces tantas "palabras" invadirán nuestra mente que no querremos soltarnos nunca.

jueves, 2 de noviembre de 2006

PORNOGRAFÍA

Pornografía de sentimientos, eso me dijiste ayer, que “nos” dedicamos a la pornografía de sentimientos. Y es verdad, es cierto, las palabras engañan, pero el tiempo termina por irnos colocando. A veces hace falta mucho tiempo para colocar a algunos, sin embargo otros se posicionan enseguida.

Enseñar los sentimientos hasta donde no se debería. Hay que tener cuidado, luego enseñas la pantorrilla e igual quieres que no se la queden mirando, o te pones un escote, y te preguntas por que no te miran a los ojos… no te sorprendas si hay gente que come tu pornografía, se la traga y se llena de ella. Habrá quien la digiera y habrá a quien termine por indigestársele.

Ya me cansé de comprar pornografía, y de venderla. No me va a costar no hacerlo, me cuesta más mostrarme que ocultarme… en términos sentimentales. Por que escotes pienso seguir poniéndome, sabiendo lo que hago, por que lo hago, y para que lo hago. Pero cuando no lo lleve… igual te lo tienes que currar un poco para saber lo que hay dentro realmente.

Y los Si Pudiera te diría… esos, esos ya no me gustan. Por que quizá te diría muchas cosas… pero no, serían mentira, prefiero ver ese puntito que a veces me muestras, prefiero ver algo de interés, prefiero ver que tienes paciencia, que te llega a preocupar lo que te cuento, que me avisas si crees que se me está yendo la lengua, que me quieres invitar a un chocolate con churros, aunque sepas que a las 3 de la mañana está cerrado, que quieres hacer la aspirina conmigo, que me invitas al teatro para que me divierta un rato, que quieres ir a ese sitio de compras, que sabes que voy a reventar, que me dejas acercarme por que tengo frío, que me ofreces tus oídos para escucharme si algo me pasa, que no me hablas más del tema por que sabes que no quiero, aunque andes preocupado, que confías en mi para contarme lo que pueda estar pasando por tu cabeza… aunque muchas cosas te las calles…

Eso, eso es el día a día, sin pornografía sentimental. Un día a día duro, en el que a cada paso tienes que fijarte para no caerte, y para ver bien todo lo que te rodea, para saber por donde tienes que seguir… ver el espejismo en el suelo y sortearlo… que eso que ves, puede que no sea una playa, pueden ser arenas movedizas.